Mi vida en general es demasiado tranquila .Lo cual esta bien ,no pude nunca pretender llevarla a la adrenalina .Sin embargo hay momentos en los que quisiera dejar de vivir asi y salir a la realidad .
En los últimos tiempos, me he encontrado atravesando uno de los momentos más oscuros de mi vida. Convivir con dolores físicos constantes es una batalla diaria, pero cuando a eso se le suma el vacío desgarrador de perder a seres tan fundamentales como mi hermano adoptivo y mi abuela, la carga se vuelve abrumadora.
A veces la depresión no llega sola; entra por el cansancio del cuerpo y se profundiza con el dolor de las ausencias. Hablar de esto no es victimizarse, sino nombrar una realidad con la que muchos convivimos en silencio: el impacto directo que el sufrimiento físico y las pérdidas afectivas tienen en nuestra salud mental.Estoy en proceso de superar esta depresión. Lo hago por mí, por mi salud, y también en memoria de mi hermano y mi abuela, y por quienes me aprecian y desean verme bien cuyo amor sigue siendo la luz que me guía incluso en los días más oscuros.

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